viernes, 17 de mayo de 2013

Supervivientes de masacre en Segovia, Antioquia, no perdonan a excongresista condenado


EFE

Una superviviente de la masacre en Segovia en 1988, en la que paramilitares acabaron con la vida de 43 personas, aseguró hoy que no perdonará al excongresista César Pérez, condenado ayer a 30 años de cárcel por su responsabilidad en los hechos.



"Nosotros no perdonamos a César Pérez, que lo perdone Dios", afirmó la mujer en declaraciones a la emisora RCN La Radio, que fue identificada como "María" para proteger su identidad y relató que en la matanza perdió a su padre de 75 años y a sus dos hermanos.


"Hacía muchos años que estábamos esperando esto (la condena). Le damos a gracias a Dios porque por fin se está haciendo justicia", dijo María al señalar que, sin embargo, esta decisión de la Corte Suprema de Justicia no les reconcilia con los victimarios.


El alto tribunal halló responsable a Pérez de los delitos de homicidio, concierto para delinquir y lesiones personales mientras se desempeñaba como representante a la Cámara por Antioquia (noroeste) y basó el fallo en los testimonios de jefes paramilitares que señalaron al excongresista de ser el promotor de las muertes.


María recordó que el día de la masacre, el 11 de noviembre de 1988, un vehículo campero verde se aproximó hacia su casa en el municipio de Segovia, en Antioquia, con hombres armados.


"Nosotros no sabíamos que iban para la casa de nosotros. Éramos inocentes de lo que iba a suceder; ellos tenían unas listas, pero no sabíamos que directamente nosotros estábamos en esa lista. El cometido de ellos era acabar directamente con mi familia", señaló al recordar que no tuvieron reparos en matar a su padre enfermo de 75 años.


La investigación judicial demostró que los paramilitares Fidel Castaño, cofundador de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) con sus hermanos, y Ariel Otero, jefe en la región de ese grupo, tenían órdenes de Pérez de acabar con los simpatizantes del partido de izquierda de la Unión Patriótica (UP).


La UP nació en 1985 de un acuerdo entre el expresidente Belisario Betancur y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), pero unos 4.000 militantes del partido izquierdista fueron asesinados por paramilitares en alianza con políticos.


Según María, los paramilitares y Pérez castigaron a su familia "por cambiar de color político".


"El doctor Pérez era muy liberal, incluso era muy de mi casa, llegaba y lo atendíamos pobremente, pero lo atendíamos como a un Dios", recordó antes de relatar: "llegó la UP, nos prometieron cosas muy buenas y por eso nosotros optamos por irnos por ese color político (...) Por eso nos castigó él".



La familia, dijo, sabía "con certeza que él era el culpable" pero decidieron esperar a que la justicia actuara porque "el doctor Pérez tenía el poder".


La Corte tuvo en cuenta testimonios que apuntaban a que Pérez no solo ordenó la matanza, sino que colaboró activamente en la creación del grupo paramilitar Muerte a Revolucionarios del Nordeste Antioqueño.


Pérez se encuentra en prisión desde 2010, luego de que la Corte Suprema encontrara en 2009 relación entre sus actividades como congresista y los móviles de la masacre.

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