sábado, 6 de agosto de 2016

Salud: Filas, caos y muerte

Sala de espera del Hospital San Blas, segundo nivel. Foto J.C.H.
Por Juan Carlos Hurtado Fonseca


{image}{/image}“En cinco años se acabará la red pública de hospitales”, dice Yesid Camacho, presidente de Anthoc, quien explica cómo se configura un negocio incontrolable en el que participarán el gran capital e integrantes de la clase política tradicional. Hacia el monopolio del sistema.



Ya ni los medios de comunicación del Establecimiento pueden tapar el drama y los rostros de dolor de miles de colombianos que sufren en las puertas de los hospitales, rogando por atención médica, medicamentos, o esperando citas de medicina especializada. La gente se agolpa ante las cámaras con la esperanza de que al denunciar encuentren alivio a sus dolencias y fin a las humillaciones.


La crisis del sistema de salud se profundiza en la medida que el modelo avanza; en favor del capital. El cierre de hospitales, la desregulación de las relaciones laborales, el despido de trabajadores y la muerte de pacientes con enfermedades curables, están a la orden del día.


Para entender mejor lo que sucede, VOZ entrevistó a Yesid Camacho, presidente nacional de Anthoc, quien comentó sobre el presente y el futuro del sistema de salud del país.


–¿En qué está el problema estructural de la salud?


–Esto es un caos total, es la debacle total del modelo. Sin embargo, el Ministerio de Salud no acepta eso. Aquí tenemos primero una crisis humanitaria; todos los días vemos cómo la gente se muere en las colas de los hospitales, de las ESES o de las EPS. Lo que pasan los medios es simplemente una mínima muestra de lo que está pasando en el territorio colombiano. Si eso sucede aquí en Bogotá donde está toda la infraestructura, imagínese a los pacienticos del Guaviare, del Guainía, del Vichada, del Amazonas.


El caso Saludcoop


–¿Qué pasa con Saludcoop que desde hace años está en problemas?


–Lo que estamos mirando es cómo se liquida una infraestructura que pasó por el Gobierno nacional, después que se la robó Palacino, entró el Gobierno, intervino, volvieron y se la robaron y finalmente terminan liquidándola. Contrataron empresas que están haciendo el avalúo para ver cómo las venden y ya están puestas en venta todas: Saludcoop, Cafesalud y Cruz Blanca. Pero además se quebró Caprecom que era del Estado y recogía más de seis millones de colombianos, entonces entre las dos empresas; Caprecom y el grupo Saludcoop estamos hablando de más o menos 14 millones de personas afectadas.


–¿Qué pasó con Caprecom?


–La remplazó la nueva EPS, que es el peor contratante de prestación de servicios de la salud. Todavía paga tarifas ISS menos el 15, el 20 y el 30%, es decir que los hospitales tienen que producirle a pérdida a esas entidades.


–¿Qué pasa en cuanto a lo financiero?


–La mayoría de los hospitales de este país están en alto riesgo financiero, y para salir tienen que presentarse a un plan de saneamiento fiscal que lo maneja el Ministerio de Hacienda, que le pone metas imposibles de cumplir. Y menos con la ley que acaba de aprobar el Gobierno donde establece que el presupuesto de los hospitales públicos el año entrante será el resultado del recaudo por venta de servicios del año anterior, de la cartera corriente. Es decir, la cartera corriente es la que tiene menos de 360 días; más de 360 días se considera cartera vieja.


Las EPS están jugando con una cosa para regular sus estados financieros y es que pagan primero la cartera vieja y no pagan la cartera corriente, el promedio de recaudo de la cartera corriente de los hospitales públicos en el presente año es del 30%; lo que quiere decir que para hacer el presupuesto del año entrante los hospitales no van a tener posibilidad de disponer sino del 30% de lo facturado y efectivamente recaudado este año. De tal manera que no tendrán presupuesto sino para 4 o 5 meses del año entrante; a mayo de 2017 cuando salga la otra resolución del riesgo financiero, la totalidad de los hospitales colombianos estarán en causal de liquidación.


Esto se articula con el Modelo Integral de Atención en Salud, MIAS, que aspira a que todos lleguen a la liquidación, se creen las redes integradas de prestación de servicios de salud privadas, porque si aquí llega quien compre Saludcoop, Cafesalud y Cruz Blanca -que posiblemente será Sanitas en sociedad con el gobierno de España-, sumado lo que tiene, estas tres más Sanitas, habrá un monopolio que puede acaparar más del 50% de la afiliación al sistema de salud. Incontrolable.
Hacia el monopolio


–¿Qué harán para monopolizar?


–Van a modificar la Ley 715 sin pasar por el Congreso, vía resolución, y le entregan la competencia de organizar las redes de prestación de servicios a las EPS y quitándoselas a los departamentos, desafortunadamente como muchos gobernadores y alcaldes están metidos en el negocio no han dicho nada. Hay departamentos donde los gobernadores están desesperados por entrar al MIAS.


La gobernadora del Valle pidió la liquidación del Hospital Universitario del Valle, pero no se la autorizaron porque el Gobierno nacional no tiene 200 mil millones de pesos que vale, más lo que costaría las indemnizaciones de los trabajadores. Estamos viendo un andamiaje montado para acabar la red pública de hospitales.


–¿Qué pasa en Bogotá?


–Están poniendo bonito al San Juan de Dios, pero no lo están arreglando para atender a los pobres del sur sino para venderlo. Peñalosa pasó de 22 ESES, a cuatro porque es más fácil vender. Esto está en todo el negocio que se han planteado hacer en el proceso que han llamado modelo integral de prestación de servicios de salud de Colombia, que además viola en todo los elementos la ley estatutaria de salud.


Así, en cinco años se acaba la red pública y está montada la estructura de la red de MIAS manejada por máximo tres grandes empresas fuertes con mucho músculo financiero que manejarán el régimen contributivo, pero también están planteando que regímenes especiales como los de los maestros hay que entregárselo a una transnacional. Han dicho que hay que mirar otras empresas que manejen régimen subsidiado y lo único que va a tener operadores regionales son los que llaman las zonas dispersas, como la Costa Pacífica y La Guajira donde la salud supuestamente no es negocio.

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