Gabriel Ángel
Desde entonces todas las iras imperiales y oligárquicas cayeron sobre nuestras humanidades, no hubo infamia que no se atribuyera a nuestra organización. Perseverar en la lucha se convirtió en estigma, patíbulos ejemplarizantes se irguieron para ejecutarnos con sevicia, los círculos del poder celebraron al unísono una y otra vez cada golpe que recibíamos. Nos volvieron malditos.
