miércoles, 13 de octubre de 2010

Memorias del Sumapaz (II)

CENTRO DE CONVENCIONES DE SAN JUAN. DÍA DEL CAMPESINO, GRUPO RENACER SUMAPACEÑO: HUMBERTO TORRES, FERNANDO SUSA, ALONSO Y ROBERTO GUZMÁN. FOTO IVÁN DARÍO ALZATE.

1.-El día del campesino

Si bien en los últimos años la palabra campesino se pronuncia con cierta connotación de respeto, allí en el Sumapaz la implicación es especial. Sus habitantes reivindican esa calidad con el orgullo de quien destaca una aristocracia: la del parentesco con la tierra, los animales silvestres y domésticos, las lagunas cristalinas, y las coronadas montañas a los lejos que les recuerda la penosa travesía de sus padres aquí culminada en la espera del sosiego.

Y a propósito de ello y de la continuación de la historia de la Escuela Artística Itinerante del Sumapaz, los sábados se dedicaba no a los niños y jóvenes de los colegios, sino a los grupos musicales de mayores. Hombres y mujeres que no por rudos campesinos dejaban de tener un sentido apego por tiples y guitarras, y el gusto por herir el aire con las tonadas de sus gargantas. El aula, el hogar de Humberto Guzmán, donde la clase giraba alrededor de Audelito y su Conjunto. Y ¿quién era su conjunto? Pues sus dos menores hijos Audel y Angélica. Allí, cosa singular, el diminutivo no lo llevaba el niño, sino el padre. ¡Y con lo bravo que es Audelito! La familia Táutiva, y no sólo este núcleo sino una ramificación de tíos, primos y sobrinos que se extiende por la provincia del Sumapaz, es toda una institución allí.

Mientras tanto, la leña se va consumiendo al igual que la tarde y entonces Guzmancito nos indica que llegó la hora del guisado de conejo que prepararon Alba, Estela y Yolanda. Guisado que tiene su historia, como en las viejas películas del Oeste que allí no vieron: no se trataba de ir al mercado –menos al supermercado- a comprar el conejo, sino de salir al monte paramuno escopeta en mano acompañados de leal y festiva jauría, y regresar los perros con los conejos en la jeta y depositarlos orgullosos en la cocina mientras reciben las palmaditas del amo. En realidad lo de la escopeta era mero decorado. “Así luce mejor, nos vemos más elegantes”, dicen maliciosos y burlones los escopeteros de Sumapaz.

Ese sábado se dan los últimos toques para el esperado debut de los diferentes grupos musicales y de baile al siguiente día, la tan esperada Fiesta del Campesino. Por la noche, la tropilla de la Escuela se queda en la casa de Nidia Sanabria y Vladimiro Morales donde se ultiman los detalles del festejo, pero a decir verdad, con esos anfitriones se adelanta la fiesta con música, comida y licor. ¡Ah! Y mucha risa. Porque la gente adusta, seria y comprometida de Sumapaz, sabe reír.

También se trabajaba; no se crea. Esa noche había que dejar decorado el Centro de Convenciones de San Juan y colgar las fotos de los líderes históricos Erasmo Valencia y Juan de la Cruz Varela, así como la pancarta del Sindicato que es la autoridad que ellos se dieron y respetan. Danielito el niño de Nidia y Vladimiro ayuda en una cosa y otra, pero eso sí, no nos la rebaja: “¿qué me trajeron?”, insiste.

La Escuela tuvo el privilegio de inaugurar con sus muestras de música, teatro y danza, el Centro de Convenciones, gran obra de la administración de Mario Upegui en convenio con la U. Distrital Francisco José de Caldas. Diseñada y realizada por Juan Carlos Ontiveros, ingeniero que plasmó en ella su compromiso con la comunidad y la cultura.

El siempre recordado Beto Poveda, quien muriera meses después de esa celebración en detención domiciliaria, instruía sobre el orden que debían llevar las fotografías. Él sabía qué y quiénes estaban empotrados en el corazón de sus gentes, y hacía de guardián de la memoria. Otros organizaban la escenografía y el sonido mientras los artistas María del Pilar Zea y Hugo Díaz Gutiérrez pintaban las totumas que llevamos para el almuerzo ese domingo en el lanzamiento de la campaña “No al uso de desechables en el páramo”.

Pero es que en medio de carencias múltiples y acosos ancestrales, en Sumapaz bulle la alegría y la solidaridad. Si no es el día del campesino, es la fiesta de Sindicato -Sintrapaz- o el bazar en solidaridad con el pueblo cubano azotado por un huracán que causó enormes destrozos. ¡Cómo olvidar la campaña “un dólar por Cuba”! Asistieron mil personas y se recolectaron mil dólares.


CENTRO DE CONVENCIONES DE SAN JUAN. FIESTA DEL SINDICATO AGARARIO – SINTRAPAZ- GRUPO DE DANZAS DE LA ESCUELA ARTÍSTICA ITINERANTE DEL PÁRAMO DE SUMAPAZ. FOTO IVÁN DARIO ALZATE
Por fin llegó el domingo, son las cinco a.m, empieza la alborada: pólvora, papayeras, cabalgatas, después vendrán las peleas de gallos, el microfútbol y la fiesta. En la tarima funge de animador el entusiasta periodista Jorge Escobar. El maestro Arlés Herrera, CALARCA, hace caricaturas de los asistentes y el escultor Alfredo Castañeda da los últimos retoques al mural hecho a dos manos con CALARCA que será descubierto ese día y que recoge la gesta de las luchas agrarias de las y los sumapaceños.

El corregimiento de San Juan, uno de los tres que conforman la localidad -los otros son Betania y Nazareth- es un bazar: hay trueque de quesos, música, libros, se cambian canciones por cervezas, poemas por tragos. Beto Baquero quien como líder sabe que toda ocasión es propicia para las buenas causas, rifa una bicicleta en solidaridad con los dirigentes presos. Matilde Mora lo que rifa es un chivo para fondos de ASODEMUC, la asociación de mujeres campesinas que lidera con Laurita Herrera; Parmenio Poveda el muy digno hijo del histórico y sacrificado Julio Poveda, hace finanzas para FENSUAGRO; Estrellita Guerrero canjea dulces y masato hechos de quinua, producto no conocido en la ciudad. Harrison Castellanos ofrece la pomada de caléndula que les enseñaron a elaborar en el Colegio Erasmo Valencia. Claro que es un comerciante muy honrado: no garantiza su producto. Después de encomiar los méritos de su pomada “que elimina el acné, quita toda clase de lunares y cicatrices, previene las arrugas y evita el envejecimiento” una vez cerrada la venta, advierte muy fresco: “¡Ah! Eso sí. Si se les mancha la jeta, yo no respondo.”

En la tarde, el acto político no puede faltar. Habla el representante de los campesinos y del sindicato. Hay vivas, denuncias, aplausos y consignas con la promesa de seguir unidos, ser solidarios y no dejarse sacar del páramo. Después viene la presentación de los grupos musicales y de baile. Elsa María quien ha venido desde Las Vegas – no las de Estados Unidos- se lleva el primer premio por sus coplas. Y por fin, los tan esperados Hermanos Escamilla, Alonso, Jairo Y Gustavo. La gente se emociona al escuchar El Barcino, El Pueblo Unido, Simón Bolivar Simón….la euforia va en ascenso. Y para cerrar la fiesta y bailar hasta el amanecer, suben al escenario el muy querido Henry Mora con su grupo “Agua y Cañizo” representativo del sentir musical del Sumapaz, Pedro Rincón con sus vibrantes pasajes llaneros, Konny y Orlando inconfundibles voces fiesteras, la guitarra del coplero de Ánimas Altas Henry Pinzón, y el hombre del cuatro, el bajo y la guitarra, el sonriente Aldemar Pérez.
A propósito, de Agua y Cañizo, en una de las aventuras de la Escuela lo acompañamos al famoso Festival de la Tagarnia en Salento - Quindío donde fueron invitados, allí su música fue muy aplaudida y bailada, el Sumapaz quedó muy bien representado.

2. En el Erasmo Valencia
La Escuela continúa su itinerancia, colegio Erasmo Valencia, en homenaje a otro legendario luchador por la tierra y defensor de los campesinos del Sumapaz. Encontramos, siempre atento a la puntualidad de la Escuela al profesor Rafael Riveros, hombre serio y disciplinado, orgulloso de su docencia, cultiva la huerta escolar con su esposa y sus dos pequeños hijos. Y comenzaba el agite de flautas y clarinetes con Gustavo Escamilla en el ensayo de instrumentos de viento; de tambores y timbales de los percusionistas con el profe Jaime Lara; más allá los aprendices de ilusionistas con Alejandro Botero adentrándolos por el mundo del cine y los malabares que traía de sus correrías por otros continentes. Juan Carlos García se sintonizaba con los niños de preescolar en la gracia de las rondas infantiles. Ya en la noche, el turno era para la nocturna, comenzaba de nuevo el jolgorio y la alegría. Nubia Prieto, Néstor y los otros…Eran miércoles de Escuela.



BANDA MUSICAL COLEGIO ERASMO VALENCIA. FOTO IVÁN DARIO ALZATE

Pronto se veía la banda musical completa; las bastoneras en primera fila: Balbina Peñaloza marcaba la pauta para empezar el Himno a la Alegría. Manuela Delgado muy seria, daba la nota con su lira; Angélica Táutiva con la trompeta y Yeisson Castellanos con el tambor. Luego de la práctica a satisfacción de los instructores, el descanso en la tienda de Fidel escuchando los relatos sobre su padre; hasta que llegaba Alfredo Díaz el cuentero mayor y como decía él, “llegó el comandante y mandó a parar”. Siempre tiene un cuento para cada ocasión adornado con notas de humor. Y para terminar, canta su canción “Agua, Cañizo y Romero” seguido por los profes Lara, Escamilla y Rafael.

Había que continuar la correría y entonces subíamos camino a Tunal Alto, Pero una parada antes no sobraba, saludar en Lagunitas al músico Carlos en su “casa estudio”, sitio de encuentro del grupo de Moisés Delgado “Voces de Libertad”. El carro amarillo –así fue identificado el campero de Alvaro Moreno que transportó a la los docentes-, continúa su marcha, mientras lloran las notas de María Dolores Pradera con su “Veredita Alegre”.

El luminoso atardecer nos decía que ya habíamos llegado a la cima de Tunal Alto. En la cancha de la escuela los músicos espantan el frío primero jugando un partido de microfútbol. La clase comienza con las coplas y cuentos de Fernando Susa y su miedosa “Historia de la Candileja” que él dañó con todo y leyenda, porque es tan intrépido que –según él-, la enfrentó y la apagó. Luego el ritual de templar las guitarras, Roberto y Alonso Guzmán con su acento llanero dan un aire distinto a las canciones. Humberto Torres quien recién ha terminado de pegar ladrillos, hace susurrar la guitarra como cualquier Paco de Lucía. Ellos son “Renacer Sumapaceño”, hombres que cultivan la tierra, construyen caminos, levantan paredes, pero también están enterados de que en efecto, “otro mundo es posible”. Entonces, lideran la acción comunal, el sindicato, comités varios, etc. Se organizan y participan.

jueves, 7 de octubre de 2010

Acto Conmemorativo.- Primer aniversario María Paulina Ruiz


16 de octubre.-Hora: 5:30 pm.-

Lugar: Instituto León Tolstoi calle 14 No 3-85
Invita Casa Colombiana de Solidaridad con los Pueblos

viernes, 10 de septiembre de 2010

Memorias del Sumapaz (l)

ESCUELA DE SAN ANTONIO, GRUPO MUSICAL AIRES, RITMO Y SON: ANIBAL MONTAÑEZ, ADRIANA, PEDRO, PACHITO, OLIVO Y ALFONSITO. FOTO IVAN DARIO ALZATE.

Por: Luz Marina López Espinosa

Si la gratitud es la memoria del corazón que dijera el poeta, hay memorias que son deudas que es preciso pagar para conjurar los fantasmas de la ingratitud y el olvido. Prestos ellos a borrar del recuerdo las mejores obras y los mejores hombres, cuando unas y otros no responden al interés de quienes codiciosos, se apropiaron de la bella inmensidad del mundo. A despecho de lo ancho y ajeno que otro poeta cantara.

Y por esos imprevisibles y paradójicos caminos de la vida, fue la lujosa vitrina de un gran aeropuerto donde se exhibía un nuevo licor, el exclusivo “Juan de la Cruz”, la que produjo el milagro de traer a la mente lo que ella se tenía bien guardado como si ya estuviera en las garras del impío fantasma.

Esa vitrina me remontó entonces al gran líder campesino, y estar ahí fue uno con el Sumapaz y su frío y la historia y lucha de sus gentes. ¡Sí! Había que cancelar la deuda.

Entonces, como una película que lenta pero tumultuosa pasara ante mí, vi rostros y escenas que en los últimos años había descubierto y admirado: niños que sin dejar de serlo trabajaban, reían y bailaban como mayores; mujeres solidarias y laboriosas; hombres rudos y valientes que tocaban guitarra; paisajes no imaginados, águilas lentas e imponentes, conejos silvestres, lagos donde se podía tomar agua pura, nubes a ras del suelo y mucha música.

En una mañana de febrero de 2006 fría y lluviosa como todas, con un grupo de docentes de artes de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas llegamos al colegio Juan de la Cruz Varela, vereda la Unión, corregimiento San Juan en la localidad de Sumapaz. Nos recibió un señor de sombrero, ruana y botas pantaneras como un campesino más, quien resultó ser el rector Aníbal Montañez. Le hablamos de la propuesta pedagógica que traíamos por convenio con la alcaldía de la alcaldesa Magnolia Agudelo, y que queríamos concertarla con la comunidad. Escuchó atento, nos reunió con los profesores y concluyó diciéndonos que su sueño era ver consolidado un grupo de música en la vereda. “Ahí están esos muchachos y muchachas… miren a ver, ¿cuándo empiezan?”

Las puertas del Juan de la Cruz Varela quedaron abiertas desde ese momento para nuestra Escuela. Que así se llamaba el Convenio: Escuela de Educación Artística, que por manes del aire nómada que tomó ante la acogida que tuvo por la población del inmenso territorio, terminó llamándose Escuela Itinerante del Páramo. Sí. Porque a veces era como una caravana de gitanos.
A partir de ese momento hubo una gran cercanía con Aníbal quien personificaba el alma alegre, comprometida y hospitalaria de esa población. Nació el grupo “Aires, Ritmo y Son”, del cual él hacía parte. Se iniciaron las clases no solamente en el colegio sino en las casas, patios y tiendas del lugar. La danza, el teatro y la literatura fueron parte de esa aventura que niños, jóvenes y adultos hicieron suya con la emoción que hubo de sentir Aureliano Buendía en los días de su infancia cuando su padre lo llevó a conocer el hielo.

En la casa de Pedro Díaz y Adriana hacíamos clases de música y composición al lado de la hornilla con un tinto hecho en vasija de barro por su mamá . Los maestros de la guitarra Alfonsito y Tato, la voz tropical de Adriana a quien el amor importó al páramo y los vallenatos militantes de Olivo Meneses, eran el marco práctico de las enseñanzas. Noches de ensayos y tertulia donde Luis Alfredo Romero y sus relatos del Pedregal y el Duda llenos de aventuras con papagayos, micos y ríos cristalinos. Él iba hasta esos parajes con sus mulas en travesías de días llevando quesos y víveres. En las noches parecía abrirse la bóveda del cielo para acompañarlo con visiones y prodigios que sólo desde allí se podían contemplar, por nunca jamás. ¡Ah! Y todas las historias adobadas como es riguroso en estas gentes, con episodios donde se revelan sus convicciones, amén de una sabiduría adquirida en la resistencia a ancestrales injusticias.

La tienda de Jacobo…. Más que tienda, era un lugar mágico, de esos ya desparecidos donde se vendía la pomada para los nuches del ganado, botas de caucho, ollas Imusa, salchichón cervecero –y cerveza claro-, machetes y el Almanaque Bristol con sus historias a ocho cuadros. Allí se reunía el pueblo sin convocatoria alguna. Música, coplas y teatro. ¿Para qué más? Bueno, sí había más, el profe Jaime Lara “maestro de ceremonias”, ponía un punto alto con sus imitaciones y su música. Lo malo, afuera un grupo de soldados miraba desafiante, ofendidos de que pudiera haber tanta libertad y alegría cuando ellos habían decretado inapelable, el toque de queda en el gran páramo. La noche tenía dueño. El hogar de Carlos Macana era el refugio después de las jornadas de trabajo. Allí anochecía y amanecía temprano.

De esas tertulias arrancó la propuesta que tanto impactaría, la de Escuela Itinerante. Se amplió su cobertura y llegaron más maestros artistas: Pacho Martínez actor del teatro la Candelaria, director él mismo, quien llevó obras como La Maestra y Los Comunes y predicó sobre el teatro popular; Fernando Ovalle aclamado bailarín y profesor de danza contemporánea, Iván Dario Alzate con el ojo del artista y su cámara guardando para la historia instantes y movimientos; Camilo Orozco el hijo de Armando e Isabelita, entre temperas y pinceles jugaba con los niños a reconocerse, con el ejercicio de pintarse ellos mismos.; Ciro Becerra joven historiador barranquillero, ya llegado al frío, se atrevió con el páramo, en camiseta como si estuviera en la Arenosa. Hoy desde España donde estudia, envía cantos de nostalgia por esos días en el Sumapaz; Jacqueline Vega la folclorista con su famoso grupo Usaka de danzas tradicionales, nos acompañaba en ferias, fiestas patronales, día del campesino y de la virgen del Carmen. La Unión, La Playa, La Granada, Santodomingo, Las Vegas y San Juan la vieron pasar con su tropa danzante.

Inolvidable una escena como de la película Fitzcarraldo del alemán Warner Herzog donde narra el delirio del hombre al que le dio por llevar la ópera a la selva amazónica. Allí en el Sumapaz era la música, la danza, la poesía; y no es tampoco que fuera al Amazonas, sino a la escuela de San Antonio a 3.400 mts. sobre el nivel del mar por empinada y enfangada trocha. Ver ese desfile de caballos cargados de sonido, guitarras, tambores, los aparatosos vestuarios y cajas de cerveza, y los pobladores que por el camino se iban sumando “porque llegó la escuela”, era lo más parecido a una caravana circense: cuenteros, bailarines, poetas, mujeres, ancianos y niños por la montaña hasta coronar la cima. Y allí el gran dirigente Graciliano Diaz caminando desde el Toldo entre el barro y la lluvia con su pequeño hijo en hombros, animando la marcha… Y todos alegres. Eran sábados de cultura, solidaridad y estrechamiento de vínculos. Y una vez encaramados tan alto -sobre todo para los que veníamos de la ciudad-, se bailaba carranga, ranchera y salsa. El profe artista William Pérez sorprendía con la salsa y sus ritmos peruanos. Como si estuviéramos en el mismísimo Machu Pichu. Al bailar “La Saya” nos recordaba a los cosacos de las estepas siberianas. La noche la cerraban los juglares Betto Villalobos autor de docenas de canciones inéditas con los legendarios Mensajeros de San Antonio.

Y recordando a Los Mensajeros, la cita era los sábados en la vereda el Toldo en casa de Luisito Bustos con María Antonia y sus hijos. El ambiente y decorado era como el de uno de esos maravillosos mesones medioevales que vemos en las películas. Los Prieto –Tulio y Jaime- con sus guitarras al hombro siempre acompañados de Mireya y Nubia no querían dejar de cantar. La próxima parada en la casa de Humberto Guzmán “Gusmancito” a ensayar con Audelito y su Conjunto. Es que la Escuela era una fiesta. Amanecía y como en la canción de Serrat “… vamos bajando la cuesta que arriba en Sumapaz se acabó la fiesta”.

Abril y con él día del idioma …Y quien lo creyera, la poesía llenaba la cancha de colegio hasta la media noche. Los poetas llegados de Bogotá como Juan Manuel Roca y Mery Yolanda Sánchez apreciaban el silencio durante las lecturas y charlas. Nuestros aprendices de literatos conducidos por John Jairo Montiel, hacían su debut. El niño Andrés Felipe Palmito ofrecía sus coplas y rancheras que hablaban de tiros y traiciones; Helber cultivaba y con gran desparpajo ofrecía su poesía. Violeta, la niña de los girasoles que desde el profundo sur de Colombia había llegado al remoto páramo, le cantaba a las flores que espigaban en Abril. Jenifer, nos decía de la vida y el calor que guarda en sus entrañas el noble frailejón. Haggi Montañez bailaba y Juanchito Romero daba los últimos toques al graffiti. Eran recitales como los de cualquier Casa de Poesía.

Para los docentes del colegio, la digna celebración de ese día era cuestión de honor. Briceida iba de un lado a otro con la programación haciendo que todo se cumpliera para que Cervantes no echara de menos nada el día de su santo. ¡Faltaba más! Clarita, programaba los horarios de los grupos de la Escuela Artística; Domitila atendía la logística; Juan Carlos Wilches el profesor de educación física, trotando para que saliera bien la travesía por las musas bajo la mirada severa y tragicómica de Don Quijote y Sancho Panza en el mural que hicieron los muchachos.

Llega noviembre, cumpleaños del colegio, semana cultural y la alegría de las prontas vacaciones. Había de todo incluido Encuentro de Música Campesina, y ahí otra vez el entusiasmo del rector Aníbal, ese Arquímedes que todo lo sabía y parecía tener la solución a los problemas antes de que se presentaran. Llegaban músicos de Pasca, Cabrera, Pandi, San Bernardo y por supuesto los anfitriones. En estos Encuentros no se competía, era para reencontrarse en una historia común cuando sus padres y abuelos llegaron a la región y allí se hicieron fuertes, huyendo de persecuciones que aún no cesan.

Y siempre, Alirio Rey cuyo tranquilo talante hizo realidad el memorable verso de Luis Vidales: Los relojes pierden el tiempo. Y si no era Alirio, Alberto, Joaquín o Evangelio. Los Rey Montañez fueron parte de esa aventura porque estaban en todo como devotos hijos del páramo. Son parte de la historia del Sumapaz desde su infancia en San Antonio cuando recorrían trochas y cruzaban ríos para ir a estudiar a Pasca.

De regreso a Bogotá, despistábamos el frio apostando al que más viera los conejos que atravesaban el camino. Había que frenar para no atropellarlos porque se paralizaban con las luces de las farolas. Hay que ser campesino para entenderlo. Cuando nos traía Evangelio, soñaba estar realizando su gran ilusión, y suponiendo el campero un auditorio lleno de fans, interpretaba a grito herido “Y nos dieron las diez” de Joaquín Sabina. Su inseparable Doris Mora esa sí fan real, aplaudía con emoción y gritaba: “Otra, otra, otra….”

Pronto divisábamos las luces mortecinas y tristes de los barrios pobres de la gran ciudad….

martes, 7 de septiembre de 2010

Hace 14 años sucedió la masacre de Mondoñedo


Resumen masacre de Mondoñedo

“Los hechos que dieron origen a la presente investigación tuvieron ocurrencia los días seis y siete de septiembre de mil novecientos novena y seis, cuando los hoy occisos: VLADIMIR ZAMBRANO PINZÓN, JENNER ALFONSO MORA MONCALEANO, JUAN CARLOS PALACIOS GÓMEZ, ARQUÍMEDES MORENO MORENO, FEDERICO QUESADA y MARTÍN ALONSO VALDIVIESO BARRERA, salieron de sus casas con rumbo a la “bolera” el Salitre donde tratarían asuntos relacionados con su seguridad, ante el seguimiento que se les estaba haciendo por parte de miembros de seguridad oficiales con la finalidad de atentar contra sus vidas. Al día siguiente, los familiares de los ya citados ciudadanos, tuvieron noticia de su muerte en la vereda Fute ubicada en la vía que conduce de la Población (sic) de Mosquera a Soacha y a la Mesa, sitio denominado “Alto de Mondoñedo”, donde en efecto hallaron los cuerpos de los cuatro primeros y los dos últimos muertos en la horas de la mañana del día siete de septiembre, en el Barrio (sic) Argelia de Kennedy QUESADA y VALDIVIESO BARRERA en la jurisdicción de Fontibón, por sujetos que se movilizaban en una camioneta roja doble cabina y como quiera se presumió cierta relación con los primeros muertos se unificó la investigación.


El 6 de septiembre de 1996, seis personas fueron retenidas por la DIJIN de la policía: fueron secuestrados y finamente incinerados en el basurero de Mondoñedo, ubicado en las afueras de Bogotá. Una de las víctimas, Jenner Alfonso Mora Moncaleano, estudiaba en ese momento último semestre de la Licenciatura en Física en la Universidad Distrital, donde desempeñaba su rol político al igual que los demás compañeros, todos militantes de la Unión Patriótica; el exterminio a la UP tocó la propia base. Durante el pasado Foro Social Colombia, tuvimos la oportunidad de entrevistar un miembro del Movimiento Nacional de Víctimas Crímenes de Estado, conocedor de primera mano de la llamada masacre de Mondoñedo, pues era cercano a Jenner Alfonso Mora, y quien solicitó omitir su nombre.

¿Nos puede comentar en detalle, cómo se perpetró el crimen en 1996?
El 6 de septiembre de 1996 fueron capturados sin orden escrita, de toda autoridad competente, las siguientes personas: Jenner Alfonso Mora Moncaleano, Juan Carlos Palacio Gómez, Vladimir Zambrano Pinzón, Arquímedes Moreno Moreno, Federico Quesada y Martín Alonso Valdivieso Barrero. Fueron capturados por miembros de la DIJIN, de la policía nacional en Bogotá, sin tener ninguna orden de captura expedida por alguna autoridad competente, lo que quiere decir que fueron secuestrados, fue un clásico secuestro. Fueron conducidos a las instalaciones de esa dependencia; eso ocurrió a las 11 de la mañana, según testigos.

¿Dónde ocurrió el hecho, dónde fueron capturados?
Se dice que fue en la bolera del Salitre, donde algunos de ellos estaban jugando, pues, bolos. Entonces, los llevaron a alguna dependencia oficial y los torturaron para conseguir seguramente alguna información, y dar, o presentar, alguno de esos que se llaman los falsos positivos. A estos muchachos los habían denunciado ante la DIJIN Bogotá un sujeto que se llamaba Carlos Julio Chaparro Nieto, y los había sindicado de pertenecer a la red urbana de las FARC en Bogotá, y más concretamente, de ser los responsables del asalto al cuartel de la policía de Kennedy ocurrido un año antes. Este sujeto, Carlos Julio Chaparro Nieto, era informante a sueldo de la DIJIN; y los señaló como miembros de esa agrupación porque Vladimir Zambrano Pinzón le había quitado su novia, y en un arranque de celos y de venganza, le quedó muy fácil dar una información falsa. Esto hizo que fueran capturados. Después de ser torturados tremendamente de una manera miserable, los llevan al basurero de Mondoñedo, y allá les dan muerte; y los incineran para que no fueran reconocidos, lo que está indicando que ese grupo policial no estaba cumpliendo ninguna orden legal, porque si hubiera sido así no hubieran tenido necesidad de hacer esa cosa que hicieron.

¿Las víctimas eran estudiantes universitarios con alguna actividad política?
Sí, algunas de las víctimas eran estudiantes universitarios, por ejemplo Jenner Alfonso Mora Moncaleano era estudiante de último semestre de licenciatura en física en la Universidad Distrital; y también sé que Vladimir Zambrano Pinzón también cursaba estudios universitarios en la misma universidad. Los otros eran jóvenes que se conocían entre sí, porque todos pertenecían al movimiento político de la Unión Patriótica.

¿Este caso es atribuible al magnicidio de la Unión Patriótica o un hecho que no contaba con los mismos móviles?
Esto hace parte de la política de exterminio de la Unión Patriótica, y exterminio de todas las formas de lucha social; y es acá donde está lo grave, que los organismos de seguridad del Estado toman como información cierta cualquier cosa que les diga un informante que va a cobrar unos pesos, y se proceden a cometer esta clase de crímenes. Lo grave no es que los cometan, sino que el propio Estado los proteja, porque este crimen solamente cuenta con tres policías de baja graduación que fueron condenados a penas de cuarenta años, y los demás (un capitán que ya está retirado, otro capitán que ya es, me parece, teniente coronel) andan totalmente libres dentro de la institución, como si nada hubiera pasado.

Respecto a las penas proferidas por el crimen, ¿la policía, aparte de las condenas que rondan los cuarenta años para policías de mandos medios, como usted comentaba, qué ha dicho, qué ha investigado, se ha pronunciado respecto al caso? Los policías siempre han negado los hechos, y cuando se dieron cuenta que esta gente iba a ser investigada y que era posible que los detuvieran, los fueron dando de baja a voluntad propia, les fueron pagando las cesantías y toda la cosa que se debían para colocar tierra de por medio, lo que se constituye como una prueba de connivencia que hay en sus manos, en la policía; y de quienes ejecutan esa clase de masacres.

Ya han pasado casi 12 años después del crimen, ¿cómo es la vida del papá de Jenner, de la familia, qué ha sucedido en toda esta década?
Pues los padres de los muchachos, todos, no solamente el papá de Jenner, que se encuentra asilado en España, sino de todos los padres de las demás víctimas, pues les cambió la vida, les cambió su proyecto de vida, la ilusión que cada familia tuvo en que esos muchachos fueran su sostén, ya no la tienen, y sobretodo es criticable, muy criticable, el comportamiento de la Procuraduría General de la Nación, especialmente de este actual procurador que habla tanto de campañas contra la corrupción, de justicia, de control; es criticable que ese mismo procurador, el doctor Edgardo Maya Villazón, ese señor, tuvo el cinismo (porque no se puede llegar a decir de otra forma) de revocar una resolución por la cual miembros de esa misma Procuraduría, después de investigar los hechos, habían sancionado con la destitución del cargo a los oficiales que cometieron el crimen; llegó y revocó la resolución de sanción, de la destitución, y los dejó sin cargo alguno. Es decir, éste fue uno de los principales elementos que ha dejado el crimen en la impunidad, hasta por la parte disciplinaria; y no digamos de la Fiscalía; solamente donde ha habido justicia ha sido en la parte de los jueces, pero como primero tienen que pasar las investigaciones por la Fiscalía, la Fiscalía no ha hecho nada, totalmente nada, entrabar las cosas no más.

En un caso concreto, ¿los directivos de la Universidad Distrital como tal, promovieron alguna investigación, dijeron algo, en el caso particular de Jenner Mora y Vladimir Zambrano?
Los directivos de la universidad no hicieron ninguna campaña, porque entiendo que no tuvieron conocimiento de los hechos, parece que hasta ahora no tiene conocimiento. Simplemente los muchachos dejaron de asistir a sus clases y nada pasó. Entiendo que ningún pariente, ningún familiar, suministró algún tipo de información, por lo tanto las directivas universitarias no saben nada de eso, y si no la saben pues tampoco se han podido pronunciar.

¿Algo más para agregar en este punto?
No, simplemente que se le pide al gobierno, a este gobierno que habla tanto de derechos humanos, a este gobierno que, como todo el mundo, se aterra con el secuestro, decir que el secuestro no solamente es para unos; el secuestro es un crimen que se comete para todo, para otros; es que es tan grave para el rico, como para el pobre; para el estudiado como para el que no es estudiado; para el alto como para el bajito; para el gordo, o como para el flaco. Es secuestro es secuestro, y sin embargo eso no le preocupa, porque son crímenes que los comete el propio Estado, y éste los niega, los desconoce, dice que no, que aquí no se cometen crímenes de este lado, y sí, acá un movimiento que se llama Movimiento Nacional de Víctimas Crímenes de Estado, que está interesado en que la gente sepa que el Estado también es terrorista, como son terroristas las FARC, el ELN, los paramilitares y los narcotraficantes.

Por último, ya que toca el tema del secuestro. Hay una marcha programada para el 4 de febrero que se titula “Un millón de voces contra las FARC”, ¿qué opina de esta marcha que principalmente es promovida por el Estado?
A mí me parece que la marcha es buena, tratándose en que se va a protestar contra uno de los crímenes de lesa humanidad, que es el secuestro, pero me parece malo que la esté utilizando el Estado para mejorar su imagen, y para decir que ellos no violan los derechos humanos. Por ese motivo, el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado no participará en esa marcha, porque no va a hacerle propaganda a un Estado que ha cometido tantos crímenes y que los está negando.

Pruebas de la barbarie: Jenner Alfonso Mora Moncaleano, estudiante de la UD, antes y después de ser secuestrado y torturado, las imágenes pueden herir susceptibilidades, pero las publicamos con autorización expresa de sus familiares que se comunicaron desde España:

jueves, 2 de septiembre de 2010

Siete órdenes de captura por falso positivo en los Montes de María.


Por: Comunicación Alternativa Popular para la Paz.

El ocho de Febrero de 2008, Patricio Flórez Severo un humilde campesino de la vereda Tierra Grata en Carmen de Bolívar, se desplazaba en un pequeño jumento en compañía de unos familiares a una finca vecina a ganarse el jornal recogiendo la cosecha de aguacates.

De pronto se oyó una balacera, y Patricio cayó mortalmente herido al igual que el animal. Sus acompañantes huyeron al caserío de Tierra Grata, y al ver que Patricio no llegaba, temieron lo peor. Entonces, armados de valor y sus instrumentos de labranza, salieron en su búsqueda al lugar de la balacera. Allí, tropas de la Primera Brigada de Infantería de Marina de Corozal les cerraron el paso y les dijeron que no se preocuparan, que su amigo estaba bien. Ante la insistencia de los campesinos en seguir porque sabían que les estaban mintiendo, las tropas hicieron numerosos disparos al aire amenazando con que los próximos serían contra sus humanidades. Los valientes campesinos no se amedrentaron: los Infantes de Marina huyeron ante la arremetida de la población. Uno se cayó, el cual fue retenido por el pueblo con todo y fusil.

El Comandante del batallón de Corozal se hizo presente en la zona, amenazando a la población con proceder militarmente si no entregaba al infante. La presencia de la defensoría del pueblo y de la personería salvó la situación. Se supo entonces que Patricio Flórez efectivamente había sido asesinado, que la escena había sido manipulada, su cuerpo “cargado” con pertrechos militares y llevado en helicóptero al batallón, con lo cual la importante diligencia de inspección del cadáver in situ, se perdió para la investigación.

Tanto el Comandante de la I. Brigada de Marina como el del batallón de Corozal, emitieron comunicados donde daban cuenta de la muerte de un narcoterrorista de las Farc en un fiero combate al emboscar a una patrulla en la convulsionada zona de los Montes de María. En este mismo falso sentido oficiaron a las autoridades penales y disciplinarias que asumieron la investigación. Igualmente, formularon denuncia penal contra los dirigentes comunales de Tierra Grata por secuestro, hurto y asonada. Siga..

La comisión interamericana de derechos humanos (CIDH), otorga medidas cautelares a favor de 179 familias campesinas

de las veredas el Vergel y el Pedregal del municipio de Caloto-Cauca

A través de la Corporación Justicia y Dignidad, 179 familias campesinas El Vergel y El Pedregal de Caloto Cauca, solicitaron a la CIDH, la protección de su derecho a la vida, la integridad personal, así como el derecho a retornar a su territorio en condiciones de dignidad ante las graves violaciones a los derechos humanos e infracciones al derecho Internacional Humanitario que se han venido presentando en sus territorios durante 2009 y 2010.

Múltiples han sido los daños ocasionados por el Ejercito Nacional en contra de las beneficiarios de las medidas cautelares, entre los que se destacan atentados en contra de la integridad personal, a la libertades y la destrucción de bienes civiles en medio de combates entre el ejército y la guerrilla. Los campesinos MILEYDI MORENO RESTREPO y sus menores hijos, fueron secuestrados por efectivos militares y trasportados en helicópteros artillados hacia un departamento vecino; Igual suerte corrió JOHN JAIRO TORRES MONTES, quien fue vendado, esposado y acusado de guerrillero y fue objeto de ofrecimiento de que se vinculara al programa de reinserción. Siga..

Violaciones a los Derechos Humanos de las personas privadas de la libertad en el Barne Tunja.

Por no recibir alimentos se obligó a los detenidos del Pabellón 8 a dormir a la intemperie.
La Fundación comité de solidaridad con los presos políticos, denuncia a la comunidad nacional e internacional los siguientes.

HECHOS:

El día de hoy, 01 de septiembre de 2010 , los detenidos del Pabellón 8 del establecimiento carcelario de mediana seguridad conocido como El Barne, llamaron para informar que en el curso de este año han venido expresando de forma respetuosa y siempre pacífica, su inconformidad por el reiterado incumplimiento del contrato de alimentación, habida cuenta que se les hace entrega de raciones de comida que no cumplen los estándares de gramaje y calidad. Afirman que de dicha situación habían informado a la administración del penal, a través de personal de guardia con quienes tienen un contacto más directo. Siga..

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Pronunciamiento público del CPDH.- Arauca


“Siguen cayendo los siniestros montajes judiciales en Arauca”

Después de 33 meses de privación injusta de la libertad, el 23 de agosto el Juzgado Penal Especializado del Circuito de Arauca profirió sentencia absolutoria a favor de DERIS JOHANA ARDILA MINA, DIANA MILENA LIZCANO, LEONARDO HERNÁNDEZ MOLINA y MODESTO CÁCERES, a quienes la Fiscalía los acusaba de los delitos de Concierto para Delinquir, Rebelión y Extorsión.

En la audiencia pública quedó demostrado que estas personas fueron víctimas de una privación injusta de la libertad por cuenta de la Fiscalía, que apartándose del deber legal y constitucional no realizó una investigación integral y fundó sus decisiones en declaraciones que nunca fueron verificadas e informes de Policía Judicial imprecisos.

El CPDH-Arauca denuncia que estas prácticas ilegales son una clara violación a los derechos humanos y el derecho internacional humanitario por parte de los miembros de la Fuerza Pública y la Fiscalía.

CELEBRAMOS y FELICITAMOS la sabia y valiente decisión del Juzgado Penal Especializado del Circuito de Arauca, por hacer justicia e invita a las autoridades y a los medios de comunicación a reivindicar la reputación y buen nombre de todas las victimas de las detenciones masivas, selectivas y arbitrarias.

Arauca-septiembre 1 de 2010.
JUNTA DIRECTIVA CPDH-ARAUCA
MARTIN SANDOVAL ROZO
Presidente

Suicidio en el nuevo establecimiento de reclusión del orden nacional Eron de Jamundi -valle-


La Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos, denuncia a nivel nacional e internacional los siguientes.

HECHOS
El día de ayer 27 de Agosto nuestra Fundación fue informada que en el Establecimiento de Reclusión del Orden Nacional ERON de Jamundi -Valle-, el 24 de agosto al parecer se suicido el recluso CARLOS ENRIQUE LOAIZA MORALES, quien se encontraba pagando una condenado de 14 años.

Al parecer por este hecho se presentaron algunas dificultades con los compañeros de celda del recluso CARLOS ENRIQUE LOAIZA MORALES, con el cuerpo de custodia y vigilancia del INPEC quienes al parecer intentaron agredirlos físicamente.

También se conoció que los reclusos y sus familias han venido denunciando ante los organismos de Control de Cali, varias situaciones que se viene presentando en el Establecimiento de Reclusión del Orden Nacional ERON de Jamundi -Valle-, como son que hay una contaminación de moscos y zancudos y aun no han dotado de toldillos las Celdas, que existe un solo medico en estos momentos para todos los reclusos hombres y mujeres, teniendo que atenderlos en horas de la noche y que en pocas ocasiones hay una enfermera, que la fecha no hay comedores y los reclusos deben comen en el piso. Siga..



DIAGNÓSTICO DEL TERRITORIO

HISTORIA

El primer conquistador en llegar a tierras araucanas fue Nicolás de Federman en el año de 1539, en compañía de Jorge Spira. En el siglo XVIII los agustinos recoletos reemplazaron a los jesuitas en su misión evangelizadora; tras ser éstos expulsados, fundaron centros de catequesis Soledad de Cravo, San Javier de Cuiloto, San Joaquín de Lipa, San José de la Ele y San Fernando de Arauca.

En 1810 el territorio Araucano hizo parte de la recién creada provincia de Casanare; en 1819 pasó a formar parte del departamento de Cundinamarca; posteriormente, hacia el año de 1886 fue anexado al departamento de Boyacá. En 1891 se creó la comisaría de Arauca la cual tuvo como primer mandatario al general Pedro León Acosta. Por decreto 113 del 20 de enero de 1955, el territorio fue elevado a la categoría de intendencia nacional; finalmente, con la Constitución Política, el 5 de julio de 1991 se erigió como departamento junto con las demás intendencias y comisarías. Siga..

sábado, 28 de agosto de 2010

Los Derechos Humanos y la situación de los Presos Políticos en las cárceles Colombianas


Todas las personas, hombres y mujeres que protejanlos intereses del pueblo, son merecedoras del más profundo respeto.
Meritorias de la mayor solidaridad y fraternidad, cuando las circunstanciasy lugar lo requieran.

El oficio del revolucionario es difícil, riesgoso, de grandes sacrificios
y sufrimientos.

Un oficio profesional de mucha constancia y milimetría, puesto que la revolución es la gran columna en la cual se apoya el desarrollo histórico de la humanidad.

El revolucionario debe sentirse orgulloso de su profesión.

Este es un oficio especial, no recomendado a todos, todos no pasan la prueba, algunos se fatigan apenas comenzado el trajín, otros se desalientan al no ver los frutos próximos y a los más los atrae la novelería, pero a la hora del compromiso, como plañideras buscan refugio en las faldas oscuras de la oligarquía y, en puestos burocráticos: ¡Suenan sus narices contrarrevolucionarias!

Ser revolucionario, es un privilegio:

que le otorgan los pueblos a sus hombres y mujeres más conscientes y valerosos, en ellos depositan toda su confianza y sobre ellos, recae toda la responsabilidad en el cumplimiento cabal de los objetivos propuestos.

La oligarquía no puede querer a los revolucionarios venidos del seno de pueblo; ella no quiere hacer ningún cambio, nada desea ceder, sus grandes fortunas permanecen incólumes y son más fortunas en la medida en que dispone a la fuerza lo poco que les queda a los pueblos para su precaria sobrevivencia, por cierto amarga y triste, perseguida y humillada.

Pero los revolucionarios populares, sí quieren intensamente a su pueblo,y por su pueblo van si es posible, hasta la muerte.

Los revolucionarios solo necesitan el amor de sus pueblos, con eso les basta y les sirve de acicate para consagrar sus vidas al servicio de los intereses y necesidades de la inmensa masa de desheredados de la tierra y del trabajo.

Un revolucionario no es por un momento o por una situación histórica especial.

No es porque se dio la oportunidad de ser " revolucionario " por un tiempo y luego se retira por cansancio o porque considera que ya aportó su papel a la revolución, como si la revolución fuera una oficina con horas prefijadas y nominales.

Una persona que participe en el movimiento insurreccional de un pueblo, por conveniencia o como dicen, por pantalla o descreste, que no sepa a ciencia cierta, qué es una revolución, sus leyes características y qué tipo corresponde a las necesidades de nuestro país; una persona que no quiere untarse de pueblo, detesta los sacrificios y los trabajos de responsabilidad, que transita muellemente por la vida conspirativa, de ninguna manera puede considerarse revolucionario y ni siquiera en la mejor de las palabras: Patriota; solamente es un oportunista que en buen momento y a buenos dividendos, señala y traiciona la justa lucha popular y a sus combatientes de vanguardia.

Una persona revolucionaria es clara
y precisa en su concepción ideológica
y política del mundo y la sociedad.

Conocedora por historia y por ciencia social, que las revoluciones nunca cesan, que constantemente hay que hacerlas, desarrollarlas, ganarlas, ya sea en lo político, en lo económico, en lo cultural, en lo militar, en el campo, en la ciudad, en todas partes, en todas sus formas y expresiones; las revoluciones y el trabajo revolucionario no se detienen con la toma del poder a través de la lucha armada, al contrario es en ese período de transición cuando se necesita ser consecuente y endurecido en la defensa de los intereses populares, ser más experimentados en el arte de la revolución, porque las revoluciones son de mucha dinámica, de mucha fuerza y exigencia.

las revoluciones sociales son imparables, de masas pujantes que marchan
hacia el futuro.

Haciéndose nuevas a cada paso, aportando progreso y bienestar y los revolucionarios van con ellas, ayudándolas a hacer, empujándolas, halándolas, mostrándoles su verdadero derrotero, llevándolas en su complejidad, de una etapa a otra, de generación a generación.

Hay que tener fe en el pueblo y en la revolución.

Organizarlo en la defensa y lucha de sus propios intereses, es una tarea nada fácil, pero sí muy dispendiosa de gran perseverancia y tenacidad.

No podemos olvidar que nuestros campesinos y trabajadores de la ciudad, generacionalmente han permanecido hundidas sus cabezas y esperanzas en la miseria, la humillación y la marginalidad, solamente trabajando la tierra y produciendo en las fábricas sin poder pensar o actuar libremente; las diferentes fuerzas opresoras en contubernio con otras obnubiles y retrógradas, los han mantenido embrutecidos y amenazados, obedeciendo dócilmente a los amos de turno y a los patrones internacionales.

Solo con el paciente trabajo y constancia de los revolucionarios, el pueblo se va despertando, se sacude así mismo, toma conciencia de su entorno real, mira al horizonte de sus esperanzas y con la revolución armada, gana la guerra de su liberación democrática y nacional en marcha al socialismo.

Estos conceptos lejos de ser teoría revolucionaria, son premisas fundamentales para guiarnos en nuestro trabajo a realizar en la búsqueda de una Política Revolucionaria para con los Presos Políticos, ya que ellos provienen de los diferentes estratos sociales de nuestro pueblo, unos del campo, otros de la ciudad, ejerciendo en la práctica, diversas actividades conspirativas de innegable valor en el desarrollo de la revolución colombiana.

Los revolucionarios y combatientes populares tienen muchos enemigos.

Y son perseguidos por todos los estamentos represivos de la oligarquía y cuando son capturados, cae sobre ellos todo el peso siniestro de las miserias y oprobios, pretendiendo con esta absurda y despiadada manera, desbaratarles el amor a su pueblo y a sus luchas libertarias.

El revolucionario en la cárcel es un preso especial.

Pues a diferencia de los otros, se encuentra en situación de encierro por enfrentar directamente al estado oligárquico, en defensa de los intereses de los trabajadores y el pueblo del campo y la ciudad.

En el pueblo colombiano hay gentes muy buenas, honradas y conscientes que quieren la revolución y asumen con gran responsabilidad, importantes papeles de participación y dirigencia.

Son luchadores natos, con gran carisma, voluntad y probado valor, dispuestos a todo en su trabajo y compromisos con las masas populares. Personas de mucho mérito y respeto; hay qué prestarles especial atención y trabajar en conjunto

con ellas; no se les debe utilizar para "ciertos trabajos" y dejarlas olvidadas cuando son capturadas por el enemigo, como si se les hubiera terminado la revolución o no fueran a salir jamás de la cárcel.

En las cárceles colombianas se encuentran centenares de combatientes populares en físico estado de desamparo, miseria y olvido; marginados de todo evento organizativo; solo les acompañan sus "alias" y siglas de las organizaciones de izquierda o patrióticas a las cuales pertenecen; son personas, hombres y mujeres, cuasi abandonadas a la suerte carcelaria.


Esta aptitud de abandono por parte de las organizaciones de izquierda o patrióticas, para con sus presos políticos, es a todas vistas, un grave error político, organizativo y revolucionario.


Durante décadas las cárceles colombianas, han sido llenadas por un sinnúmero de combatientes populares de izquierda o patriotas, que se han opuesto tácitamente a las oligarquías liberales y conservadoras; muchos han purgado largas condenas y perecido en ellas, padeciendo la atrocidad y humillación inferida por el estado oligárquico al servicio del imperialismo norteamericano.

Las organizaciones de izquierda no se han preocupado de manera alguna, por sus combatientes y militantes recluidos allí; les han volteado la espalda, dejándolos a la voluntad de los carceleros y juridicidad atrabiliaria de los opresores, haciendo más dramática la permanencia en esos recintos ominosos.


Normalmente los revolucionarios y combatientes populares que ingresan a las cárceles, lo hacen en condiciones de total indefensión: No tienen abogados que los representen en los debidos procesos; algunos se encuentran enfermos, en la absoluta pobreza económica; ingresan a
los patios donde no existen comités políticos y si los hay, están burocratizados, no garantizando a los combatientes que llegan, la ubicación digna y respetuosa en celdas o lugares apropiados de la reclusión. Muchos de estos combatientes provienen de zonas urbanas muy populares o de regiones rurales distantes a los sitios de reclusión. Otros son de la clase media, pero en general, sin ningún recurso económico que les garantice una defensa justa y una permanencia respetuosa y digna en las cárceles.

Compañeros combatientes, que en los lugares de trabajo político, militar, cultural, logístico, organizativo, etc., han dado lo mejor de su voluntad, consagrado toda una vida al trabajo conspirativo, tratando en lo posible de hacer las cosas bien, pero como en los procesos revolucionarios existen altibajos, se marcha en zig. zag, y como los luchadores populares no son súper hombres o mujeres maravillas y tampoco todo está terminado o perfeccionado, necesariamente cometen errores de trabajo y son copados por la superioridad o astucia del enemigo; estos combatientes son forzosamente separados de sus actividades revolucionarias y confinados en lugares donde se les pretende quebrantar su moral y hundirlos en la desesperación y el olvido.

Esa es la técnica deleznable utilizada por los carceleros de la oligarquía; pero no puede constituirse mucho menos, en la técnica o política de las organizaciones revolucionarias, para con sus propios militantes, simpatizantes o allegados. ¡Jamás puede serlo! Debe existir, desarrollarse y perfeccionarse toda una política amplia, real y efectiva de protección, defensa y apoyo para con los combatientes que por una u otra razón han sido capturados por las fuerzas de la oligarquía. No se les puede abandonar, no se puede ser indiferente a su suerte, no se puede hacer la revolución, dar gritos de triunfalismo a espaldas de las vidas y sufrimientos de centenares de personas, hombres y mujeres, que hacinadas discurren sus vidas en el total olvido e indiferencia de las organizaciones revolucionarias en las cuales han militado y todavía llevan en sus corazones orgullosamente.

No es comprensible que en las cárceles se encuentren combatientes populares en estado de abyección y de miseria; sin nada para comer, sin un centavo y sin lugar propio dónde dormir; deambulando en los patios sin ocupación alguna o realizando trabajitos degradantes, para poder sobrevivir.

¡Estos no pueden ser el orgullo y ejemplo de la revolución,la flamante bandera de las organizaciones de izquierda!

Da vergüenza, pero es una triste realidad: los presos comunes y hasta el lumpen, gozan de mejores beneficios y comodidades que los presos políticos; se dan casos en que son estos mismos presos, los que solidariamente prestan servicios y ayudas incondicionales a los combatientes recluidos.

Si no fuera por la comida del fondo, la mala comida que dan en las cárceles, muchos de estos compañeros se morirían de física hambre; si no fuera por la precaria solidaridad que brindan familiares y amigos, provenientes también de estratos sociales de escasos recursos, nada tendrían para vestirse o calzarse. Es duro decir esta verdad, pero no se puede ocultar.

Es la síntesis de la negligencia, desinterés y utilitarismo manifiesto
en las políticas de las organizaciones revolucionarias.

Políticas de hacia delante y no atrás; el que se quedó, se quedó y punto. Pero es una política de consecuencias fatales tanto para las organizaciones revolucionarias que la profesan, como para la revolución colombiana misma, puesto que el ejemplo entra por casa y si no hay transparencia y responsabilidad con los intereses del pueblo, el pueblo no siendo pendejo, sabe las cosas y retira su apoyo y sabiduría y la revolución sufre nuevamente un traspiés, desgastando inútilmente vidas y esfuerzos.

Combatientes olvidados, buenos luchadores que por circunstancias mismas de la guerra, fueron capturados por las tropas de la oligarquía, en el campo y la ciudad; trabajadores revolucionarios, intelectuales y militantes de base; hombres y mujeres que pusieron todo su empeño y dedicación en las tareas conspiradoras asignadas, ahora marginados como personas inútiles e inservibles para las organizaciones de izquierda; ¡cruel manera de devolverle al pueblo los servicios prestados!

Es menester reiterar, que es un grave error político, organizativo y revolucionario, despreocuparse por los revolucionarios y combatientes populares, que han sido capturados por las fuerzas de la oligarquía.

Estos compañeros, mientras no adopten posiciones diferentes a las inicialmente sustentadas en su apresamiento, continúan siendo revolucionarios y combatientes, merecedores de la estima y respeto de las agrupaciones revolucionarias y del pueblo; por lo tanto, no se les puede hacer "doble" su condena, al ignorarlos y desprotegerlos, desconociéndoles su inmensa capacidad de trabajo y disposición al estudio, que les permitirá elevar el nivel ideológico, político y cultural, empleando estos conocimientos en la investigación de la problemática carcelaria en particular y la realidad nacional y mundial en general.

Estas personas en los lugares de reclusión, disponen de buen tiempo para asimilar, profundizar y enriquecer los conceptos, lineamientos filosóficos y políticos, sobre los cuales se cimientan y crecen las estructuras revolucionarias de nuestro país.

Desde esos pútridos lugares de reclusión, emergen valiosos aportes que robustecen el derrotero de la revolución colombiana.

Muchos de estos presos políticos, cumplida su condena, se integran nuevamente a las filas revolucionarias y a los ejércitos del pueblo; lo hacen con más experiencia y voluntad siempre y cuando, haya existido para con ellos un sincero y eficaz espíritu de solidaridad y camaradería.

Aislarlos, abandonarlos a su suerte:

Primero, es no responder y velar sagradamente por los bienes humanos que a buena fe y confianza, el pueblo ha legado a las organizaciones revolucionarias para la defensa de sus intereses inalienables.

Segundo, es conducir a muchas de estas personas, honestas y buenas trabajadoras, a que se desmoralicen, pierdan la fe en el pueblo, en sus organizaciones combatientes y en la revolución colombiana, adoptando posturas y acciones criminales y contrarrevolucionarias, engrosando las fuerzas represivas de la oligarquía y por ende, golpeando duramente a las masas del campo y la ciudad y a sus líderes populares.

Las organizaciones políticas revolucionarias, deben urgentemente incluir en su estrategia de guerra general, una política clara, justa, eficiente y desburocratizada, de protección, apoyo y defensa de los combatientes y revolucionarios populares que han sido capturados y hoy se encuentran presos en las diferentes cárceles del país.

La carencia hasta el momento de una Política Revolucionaria para con los Presos Políticos, la negligencia de las organizaciones revolucionarias a desarrollarla, el abandono de sus militantes capturados, la indiferencia y "desconocimiento" del estado infrahumano de miseria, los hace ir en contravía de los preceptos con los cuales se fundamenta la estructura ideológica y política de esas organizaciones de izquierda.

Se vulneran los derechos fundamentales de sus mismos militantes y también los del pueblo, por cuanto todo lo que provenga del pueblo para bien del mismo, de igual manera debe ser protegido y respetado hasta las últimas consecuencias.


Por una Política Revolucionaria para con los Presos Políticos: trabajemos unidos en la investigación y estudio de la realidad carcelaria, y en su transformación digna y respetuosa.

¡Tras las rejas, aún el revolucionario guarda en su corazón, la suerte de su pueblo!

En el proceso histórico de la humanidad, los Presos Políticos, mujeres y hombres, han jugado un papel importante en las revoluciones sociales, como símbolo de resistencia a las clases que opresivamente detentan el poder.

Políticamente,
la cárcel es la continuación de la lucha revolucionaria,
bajo otras circunstancias.

La cárcel es como un duro temporal que tercamente quiere fatigar a las personas confinadas entre sus celdas y muros.

Pero más que un oprobio, la cárcel es para el revolucionario, ¡la dura fragua para templar su espíritu y voluntad combativos!

¡El revolucionario no debe jamás aferrarse al dolor de la cárcel, ni puede permitirse perecer en ella!

La cárcel es otro frente de trabajo revolucionario, tan complejo y delicado como cualquier otro rural o urbano.

No basta con saber combatir bien para vencer a los ejércitos de la oligarquía; ni estos siempre se visten de camuflaje; aunque en la realidad histórica actual, la lucha armada es la máxima expresión de nuestro pueblo para hacer respetar sus conquistas y derechos y combatir militarmente a las tropas antipopulares, no quiere decir con esto, que en todos los terrenos sea necesariamente armada.

Hay que ser hábiles en las diversas formas de resistencia a la opresión.

La cárcel, aunque parece aislada de la cruenta realidad del país, es un “siniestro foso de cemento” donde se pretende degradar el espíritu insurreccional de los pobres.

Por lo tanto, la cárcel es un baluarte donde de manera paralela a las luchas extramuros libradas por los ejércitos guerrilleros, el revolucionario también libra acciones encaminadas a fortalecer la filosofía y política de cuadros fieles a la causa de su pueblo.

El revolucionario en la cárcel es un combatiente en reserva, preparándose para el cumplimiento de su deber con la nueva patria y contra sus enemigos: la oligarquía y el imperialismo yanqui.

En la cárcel hay mucho por observar
y emprender:

Se observa la vileza de las clases dominantes en su manera de tratar al opositor; su rabia y odio por quienes piensan en un orden social más humano, digno y equitativo.

Se emprende una nueva tarea: ¡La de Resistir! La de no conturbarse ante la provocación, la de “Con la más fina tolerancia, amolar tras las rejas el espíritu revolucionario, para cortarle el alma al opresor.” (Camilo Torres Restrepo)

Es cierto que la cárcel le saca lágrimas de frustración al revolucionario por haberse dejado apresar, por cesar temporalmente el trabajo encomendado afuera, por la dureza misma del encierro.

El revolucionario sabe de la existencia y riesgo de la cárcel, pero no está preparado para enfrentar su crueldad de hierro y concreto: más ¡ahora, hela ahí, como feroz animal, acorralándole su libertad!

Tras las lágrimas que le entristecen llega la serenidad y con ella, su inagotable condición de luchador popular.

¡Surgen otras tareas políticas para realizar, un nuevo terreno a ganarle al enemigo!

¡Un nuevo frente de lucha, nuevas tareas a realizar, un sólido espíritu revolucionario!

La cárcel es una transición en la vida de algunos luchadores libertarios, quizás la más difícil, ¡pero se puede hacer de ella, todo un tratado de resistencia revolucionaria!

Ya no son las armas, ni los recintos sindicales, ni las arduas marchas rurales, ni la agotadora conspiración urbana; ahora es una lucha mayor, en un espacio reducido: es la lucha del espíritu del pueblo, su resistencia moral contra el oprobio miserable del estado opresor; es el orgullo y la entereza revolucionarios, contra el despotismo de las oligarquías.

¡Y la Orden es Vencer: Revolucionariamente Vencer!

La cárcel hay que convertirla en otra arma por la libertad; con inteligencia y perspicacia, sus calabozos hay que transformarlos en aulas para elevar continuamente el nivel cultural y político y porqué no, para profundizar en las estrategias y tácticas militares, que permita al revolucionario ser más invulnerable ante el enemigo.

La organización,la disciplina,el trabajo y estudio político,la camaradería,las buenas costumbres y modales,
el respeto mutuo,la tolerancia, entre otras,¡es lo que diferencia diametralmente a los revolucionarios de los carceleros y demás presos en general!

Cuando hay mucho por hacer, no se puede ser débil:

¡Camaradas encarcelados,entrad en acción!

“Ahí dentro, es cuando el revolucionario,
debe constituirse en ejemplo
de transformador social,
garante en la búsqueda de la libertad.”

P
a
r
a
un revolucionario,
la cárcel
no es lo mejor,
pero es peor
ser capturado por la oligarquía,
torturado
y
l
u
e
g
o
desaparecido;
sería,
como si al árbol
de la vida,
le cortaran sus raíces:
no habría
calor en los hogares,
ni
pan,
ni
sopa
en las mesas,
y en los rostros de los pobres,
nada de alegría,
todo sería triste
y sin sentido;
tras las rejas,
el revolucionario
guarda en su corazón:
la suerte
de su
p
u
e
b
l
o.

“Si La cárcelfuera para todos,irían unos pocos,menoslos pobres.”

Compañeros encarcelados, los he convocado a entrar en acción, quiero decir con esto, que es menester estar siempre ocupados trabajando e investigando durante el período de reclusión.

Hay mucho por conocer y resolver, pues en nuestro país, las cárceles son muros blancos que están dentro de las ciudades o próximas a ellas, de las cuales se desconoce “esa alma de miseria que se retuerce en sus entrañas,” esa alma ácida que carcome y consume a las gentes de nuestro pueblo, quienes inocentes o culpables, son las que con mucho dolor han sufrido los horrores que durante lustros, en la amarga y despiadada historia carcelaria, les han proferido las oligarquías.

La cárcel es una dura realidad que forzosamente ahora les toca a ustedes y no pueden cruzados de brazos, resignarse a su suerte.

Para los luchadores populares, los muros de la cárcel, no pueden ser como los de Israel: muros de lamentaciones.

Los muros son blancas hojas de papel para escribir en su interior, la nueva jurisprudencia revolucionaria, acorde a la realidad social y en proyección a la conformación de un estado de derecho democrático popular.


Nuestra sociedad que se fundamenta en el rígido espíritu capitalista, ha instituido en la cárcel, “su cuerpo sólido de represión,” con una estructura jurídica deleznable.

Esta sociedad, todos los días es más suntuosa en el desarrollo de su ciencia y tecnología, y en la misma medida, más atroces sus sistemas represivos y carcelarios.

La cárcel, de su dolorosa y apabullante vida intrínseca, su dilatada esperanza de libertad, su desgarradora tragedia humana, que hace llagas en las carnes y almas de los pobres recluidos, poco es lo que se sabe, casi nadie hace pública su perversidad intramuros, por que la infamia del abrumador sistema represivo, siniestramente la desconoce u obnubila.

La cárcel, “cuerpo sórdido de represión,” se erige como catedral, por toda la geografía del país, y junto a ella, el tácito acuerdo de las clases dominantes en silenciar la crueldad instituida en la práctica física y moral de muros hacia dentro.

El filantropismo del orden jurídico penitenciario actual, no es más que un sofisma de distracción, puesto que en la realidad de los patios y celdas de reclusión, los internos sufren intensamente a causa de los degradantes e inhumanos castigos infligidos por los guardias, con la soslayada anuencia de las corruptas burocracias carcelarias.

Las cárceles en nuestra sociedad, poseen una íntima relación con los campos de concentración nazis, pues en ellas se minimiza al individuo y pretende convertir a la masa reclusa, en escoria social.

Las cárceles son tenazas de miseria y olvido, hechas para destruir sistemáticamente a las personas, envileciéndolas, negándoles a la vez, la oportunidad de retornar a la vida ciudadana.

Centros de “resocialización” para hombres y mujeres, por cierto los más humildes de nuestra población, quienes penosa y desoladamente purgan su infracción social, cual roedores e insectos, hacinados tras las rejas.

Fuera de las rejas, la prolongación del drama carcelario alcanza a las familias y amigos de los reclusos, quienes soportando las requisas y cateos, vejatorias y humillantes, se enfrentan a la vez, con los “profesionales del derecho,” quienes faltos de ética, aprovechan la confusión que genera la detención y el confinamiento, el desconocimiento de derechos fundamentales y penales, para estafarlos con falsas promesas de pronta libertad, de habeas corpus, rebajas de penas, etc., solicitándoles dinero adelantado y hasta bienes muebles, para apoderar el caso, distrayéndoles luego con triquiñuelas de carácter jurídico, incumpliendo desvergonzadamente con lo acordado, dejando al recluso y sus familiares en el olvido y en la más profunda miseria, todo a la vez, con la tolerancia y complicidad de algunos jueces, que también sacan dividendos del abuso inescrupuloso cometido contra estas personas ingenuas e indefensas.

Cualesquiera que sean el carácter ideológico o político de una sociedad, debe apartarse de la tipificación absurda de estos estilos de cárceles y de profesionales del derecho, puesto que la punicidad no debe sobrepasar la esencia misma del universal fundamento a la dignidad y respeto humano.

En su represión, la jurisprudencia no puede degradar a la persona, por más criminal que sea; basta con sancionarla de su participación civil en la sociedad, para no confinarla a vivir oprobiosamente como excremento de celda.

La sociedad que contemple o tolere estos procedimientos inhumanos, se hace repudiable, por más técnica, democrática y progresista que parezca.

Compañeros encarcelados: con gran responsabilidad y espíritu científico, debemos asumir prioritariamente la tarea de mostrarle al país y al mundo, la corrompida y nauseabunda realidad de las cárceles, donde las oligarquías liquidan jurídica y físicamente al pueblo colombiano.

Ante la ignominia, no podemos permanecer callados.

Los convoco a investigar para demostrar y exigir el cambio del execrable régimen carcelario instaurado por las oligarquías en nuestro país.

Denunciemos sin contemplación a los mal llamados “profesionales del derecho,” que abusan, esquilman y engañan a los presos y a sus familiares.

“Ser revolucionario,es ya un oficio peligroso,de alto riesgo,degrandes exigencias,sacrificios inmensos,dolorosas vicisitudes
y probada templanza;un oficiono confiado a todos,sinoa losmás abnegados y hábiles,enel espírituyel trabajoconspirativo.

“Pero el revolucionario que sea apresado,no deja de ser por eso,un elemento valioso en la lucha revolucionaria.”
Camilo Torres Restrepo

Compañeros encarcelados: La vida exterior y la vida en la cárcel, por sus características particulares, son diametralmente opuestas.

Afuera, las personas gozan virtualmente de “libertad de movimiento,” participan de las actividades de la sociedad, realizan variedad de tareas y encuentran el retorno afectuoso al lugar en que moran.

En reclusión, ya todo es limitado; se vive bajo una estricta potestad disciplinaria, donde por lo general, las personas infractoras se tornan sombrías, transformándose lentamente abúlicas e indiferentes al acontecer social.

El individuo, queda atrapado en la desazón del cautiverio.

Individuos forzados a constituirse en masa, identificados circunstancialmente por su condición de confinados, por su trasgresión a las leyes establecidas por el estado, por la convivencia y participación precaria y ominosa en el espacio y tiempo en que se encuentran.

Masa reclusa y heterogénea en la conceptualización de la vida e intereses personales y sociales.

Masa inestable, de gran movilidad en sus componentes, puesto que de la manera como se conforma y ensancha, así mismo, se disgrega y estrecha en la medida que se resuelven o cumplen los procesos y las condenas.

Masa carcelaria conformada por reclusos sindicados y transitorios los unos, y condenados a mediana o física perpetuidad los otros.

Solamente realizando una investigación y un estudio sistemático y minucioso de la conformación y estructuras sociales, económicas y culturales de la cárcel, permite a los revolucionarios asumir con responsabilidad y precisión el agrupamiento, neutralización y disposición de los internos, para realizar exitosamente los correspondientes trabajos reivindicativos en el lugar de confinación.

Con los internos sindicados o transitorios, el trabajo reivindicativo conlleva a exiguos resultados; aunque afectados directamente por el oprobio y la miseria de la cárcel, son renuentes a participar de cualesquier compromiso, por cuanto en su mayoría, la esperanza inmediata de libertad los distrae, solo anhelan y se concentran en el retorno a sus hogares y familias; pero tampoco se les puede dejar de motivar a participar en pequeñas tareas y trabajos que apoyen la esencia de las peticiones y reformas humanitarias en beneficio de la población carcelaria en general.

Los internos cuya permanencia en la cárcel es prolongada, y por las necesidades mismas surgidas de la dura realidad en que se encuentran, son los que están más dispuestos, se interesan y luchan por mejorar sus condiciones de vida.

Por lo tanto, a estos internos, independiente de las causas jurídicas por las que fueron recluidos, deben los revolucionarios, tenerlos muy en cuenta para constituir las fuerzas de apoyo en las búsquedas y acciones reivindicativas fundamentales.

Es menester saber que las personas privadas de la libertad conservan la plenitud de su dignidad humana, y siguen siendo titulares de derechos fundamentales, cuya vulneración está prohibida a los jueces y a las autoridades carcelarias.

Estos derechos a la integridad personal, al debido proceso, a la defensa y pronta definición de su situación jurídica, a la salud, al trabajo, a la educación, deben otorgárseles aún a quienes han sido condenados por la comisión de diversos delitos, exigiendo así un reconocimiento efectivo de los derechos universales, contemplados en la Constitución Colombiana.

Teniendo en cuenta lo citado y a pesar de su estado de reclusión, es a la masa infractora a quien principalmente corresponde desarrollar las tareas importantes en beneficio de la humanización de las cárceles, contando para el fin, con el apoyo perseverante y comprometido de los familiares, amigos, abogados y jueces defensores de los derechos humanos.

Los revolucionarios son el núcleo en torno al cual se congregan todas estas personas, para llevar a cabo el fin humanitario propuesto.

Como investigadores y estudiosos de la realidad social que los rodea, no pueden permanecer indiferentes o apáticos ante la problemática y necesidades de la población confinada.

Por eso les corresponde fijar sabiamente los derroteros reivindicativos de la masa carcelaria.

Entonces, ahí dentro, es cuando el revolucionario debe constituirse ejemplo de transformador social, garante en la búsqueda de la libertad; debe volverse oficioso, tomar la iniciativa y llevar consigo a la masa reclusa hacia trabajos que le permita mantener en alto su sentido de dignidad por la vida.

Compañeros confinados: Les he manifestado que la vida en la cárcel es extenuante, angustiosa y avasalladora, y su propósito funesto es humillar, embrutecer y rendir a las personas reclusas, en especial, a las que han sentado un principio de oposición y acción directa contra la política criminal del estado oligárquico.

Debo reiterarles que:

“A la cárcel no se va a morir.”

Por que a pesar de sus rejas, sus guardias, sus muros, la mezquindad de la reclusión, los revolucionarios templan sus fuerzas y su espíritu en la organización y en la disciplina; allí desarrollan la acción de su vanguardia, y la lucha contra la opresión y la corrupción: la tornan heroica.

Es allí, donde los revolucionarios, en medio de las condiciones difíciles en que conviven e indignados por lo inhumano de la reclusión, retoman la esperanza, la convierten en instrumento de guerra y distribuyéndola entre todos: La hacen causa común en defensa de la dignidad de sus vidas, acorde a sus derechos fundamentales.

“La opresión ejercida contra el pueblo,se constituye en fuerza motriz,en constante actividad conspiradora, en inmensa capacidad de lucha,en imperiosa necesidad de transformación social.”

¡Unidos Venceremos!

Tío
Salvo